¿Qué? ¿Pensaba que un yôgin no trabaja? ¡Qué preconcepto! ¡Qué desinformación! Pues sepa que sí trabaja, y mucho. Mientras que usted trabaja ocho horitas por día nosotros, yôgins, trabajamos como mínimo doce. Y, como producimos mucho más, gracias a nuestra poderosa concentración y proverbial creatividad, nuestras doce horas equivalen a veinticuatro de alguien que se suponga ejecutivo, pero en verdad sea apenas ejecutado...
Ahí van algunos consejos para su día de trabajo, sea de la profesión que fuere (aun si se trata de una menos motivadora que la de instructor de Yôga).
No deje nada para después. Cuando tenga una idea, escriba. Ande siempre con un libro, papel y birome. No tome “cafecitos”.
Un yôgin consigue cautivar a las personas y llevarse bien con todo el mundo, hasta con un colega envidioso y mal educado. La fórmula es: cordialidad distante.
Ayude a los otros. No sea egoísta. Todos lo notan. Una persona solícita no es tonta ni está dejándose explotar. Está coleccionando créditos ante la comunidad.
Mientras trabaja, recargue sus baterías haciendo ejercicios respiratorios. Siéntese siempre con la espalda derecha. Mantenga el buen humor. Sonría a todos.
En el almuerzo, coma poco. Así evitará la somnolencia y la caída de productividad del segundo turno.
Llegue más temprano y salga más tarde. No cumpla horario mínimo. Quien hace eso es un subalterno. Sus superiores lo perciben (incluso cuando parecen no percibir) y en la primera oportunidad su valor será reconocido.
Extraído del libro Yôga Avanzado. SwáShtya Yôga Shastra escrito por el Maestro DeRose.
miércoles 11 de febrero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentarios:
Este texto é mesmo muito bom, assim como todo o livro do Mestre DeRose. E as dicas realmente ajudam bastante na rotina de trabalho.
Publicar un comentario en la entrada