sábado 17 de enero de 2009

Siempre hay una buena excusa para no practicar

¿Quién no quiere sentirse mejor? Sin importar qué tan bueno sea nuestro estado general, siempre vamos a anhelar las buenas sensaciones diarias. Pero para vivir bien hay que hacer algo al respecto.
Hay un mecanismo que se ve con bastante regularidad, y es el de echarle la culpa a las circunstancias. Pensar que uno podría hacer tal cosa, pero no tiene la ropa adecuada; elegir una alimentación más apropiada, pero es más cara; tener una actividad corporal más inteligente, pero no hay tiempo. Siempre hay un pero. Las circunstancias nunca dejan de ofrecer algún tipo de obstáculo. Aún cuando éste sea real, hasta justificado, pareciera que el Ser Humano tiene una tendencia natural a desmotivarse y una habilidad innata para encontrar excusas.
Lo que no nos detenemos a pensar es que las pequeñas decisiones tomadas (o dejadas de tomar) a cada momento tienen una influencia poderosa sobre nuestro futuro a corto, mediano y largo plazo. Que muchas veces es la inercia del no hacer lo que nos lleva sin pensarlo a continuar en esa tendencia. Y que las veces que sí hicimos algo positivo la sensación posterior fue extremadamente gratificante. Entonces, ¿por qué desistimos? ¿Por qué no crear un hábito favorable, un condicionamiento voluntario?. No deja de ser una inercia. Pero una inercia positiva, orientada en una dirección que sea deseada y definida por nuestra propia voluntad.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

El truco parece ser generar esos hábitos favorables, no?
Gracias por el contenido, es muy interesante.