Hoy a la mañana estaba en la empresa By-Cycle, y al finalizar la práctica, surgió el tema de la relajación. Cuando dije que el Yôga no relaja, sino vitaliza, muchos se sorprendieron. Pensaban que esta filosofía milenaria era apenas para relajar. Pero, justamente, ¡es lo contrario! En los textos antiguos está siempre asociado a los conceptos de fuerza, poder, energía. El objetivo es generar un superábit de vitalidad y energía con el cual desarrollar todas las facultades del Ser Humano. Para eso dispone de todo un arsenal de técnicas que pueden variar según la metodología. En nuestro caso, optamos por el SwáSthya, Método DeRose, por tratarse de la sistematización del Yôga Antiguo y porque lo consideramos el más completo, fuerte y lindo que existe.
Pero volviendo al tema de relajación versus vitalidad, el problema es cuando no tenemos la energía suficiente para afrontar las responsabilidades y tareas cotidianas. Ahí empieza el desgaste. Ahora, responsabilidades y tareas siempre vamos a tener. El truco consiste en aumentar ese caudal de energía disponible. De esa manera, lo que antes nos demandaba un esfuerzo gigante, incluso mayor del que tal vez estábamos en condiciones de afrontar, ahora nos cuesta menos. Entonces uno logra andar más relajado por la vida. Sin embargo, cuando uno se siente con más vitalidad suele querer aprovecharla: hace más cosas placenteras, emprende más proyectos, realiza más. Por eso los que practican SwáSthya suelen ser personas más dinámicas y realizadoras que relajadas.
lunes 12 de enero de 2009
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